Fuente Hondera (Capileira)

05 mayo 2026

Sobre la libertad 3/8

 


Amigo Antonio:

Hagamos una «previa» en esta respuesta, al margen del tema que nos ocupa. Extraigo de una idea que expones en tu carta una conclusión inquietante. Si llamamos inteligencia a la necesidad de interactuar para sobrevivir, ¿es oportuno pensar que una inteligencia artificial pasará a ser orgánica cuando sienta la necesidad de defender su existencia [sobrevivir] interactuando con el entorno «libremente»? No me negarás que es una perspectiva delicada. Porque, en todo caso, ¿seremos capaces de «explicar» a una inteligencia artificial qué es exactamente la libertad?

Sospecho que ha de ser muy difícil sobrellevar la cualidad de inteligente sin tener algunos atributos necesarios como el de la expectativa de libertad, o el del humor y la risa (eso da para otra serie, ¿verdad?).

Dicho esto, perseveremos en explicar a la IA o cualquier otra IN qué es la libertad, por si acaso se da una vuelta por este blog.

Pensemos qué ocurriría si a un organismo libre pudiéramos convencerlo de que lo deseable para su supervivencia fuera algo realmente perjudicial. 

Hay una idea de libertad básica que está firmemente ligada a la idea de felicidad. Se fundamenta, no en el instinto de supervivencia, sino en el anhelo de poder alcanzar cualquier tipo de bienestar hedónico. Me remito a un buen artículo de Anabel Palomares en la revista Trendencias en el que parte de las teorías de Zygmunt Bauman y dice: «La psicología asegura que existe una diferencia entre bienestar hedónico y bienestar eudaimónico. El primero está relacionado con el placer, la comodidad y el disfrute y el segundo, con el sentido de la vida, las relaciones o el crecimiento personal. El consumismo actual estimula el primero y olvida el segundo, y eso es un problema.»

Creo entender que para muchas personas buscar bienestar eudaimónico pueda plantearse como un objetivo complicado o incómodo, y resulte mucho más sencillo y gratificante a corto plazo buscar un bienestar hedónico. Pero es evidente que lo que se pierde por el camino es la soberanía de darle uno mismo sentido a su vida. ¿Puede ser esto una explicación al incremento exponencial de los problemas existenciales de muchas personas en nuestra sociedad?

Queda planteada, pues, una primera cuestión para quien pudiere estar interesad@, sea IA o IN en esta cuestión: ¿Queremos libertad para elegir el coche de nuestros sueños o para dar sentido a esos sueños? ¿Queremos que la libertad nos conduzca a consumirnos en deseos o a consumar una felicidad liberada de deseos fútiles?

Tal vez me has contestado ya cuando planteas que «la aceptación e integración  de lo necesario, te permite liberarte». Y tal vez haya quedado un poco más claro en mi respuesta qué es lo necesario. ¿Podría ser que el  bienestar hedónico conduzca a la liberación y el bienestar eudaimónico a la libertad?

Rezaba el viejo mantra jainista: «Me postro a los pies de todos aquellos que se han conocido a sí mismos.» ¿Se puede realmente llegar a ser libre sin este conocimiento?